La Hostelería andaluza pide el cese de las restricciones ante la mejoría sanitaria

En el actual contexto de remisión de la pandemia y con el 80% de la población diana andaluza con la pauta completa de vacunación, Hostelería de Andalucía plantea este avance definitivo en la desescalada tras el peor año y medio de la historia del sector

La Federación de Empresarios de Hostelería de Andalucía, que integra a las patronales
provinciales de un sector que representa a 50.000 empresas y unos 300.000 trabajadores
en la región, considera imprescindible el fin de las restricciones en el sector ante la mejoría
de la situación sanitaria y para impulsar el empleo y la facturación en septiembre y octubre.
Las optimistas previsiones turísticas para estos meses refuerzan la petición de eliminación
de medidas de limitación de actividad en un contexto de clara remisión de la pandemia.

Tanto la primavera como la primera parte del verano han estado condicionadas por recortes
de horarios y aforos que han impedido a la hostelería desarrollar su potencial económico y
de empleo; no en vano, se registra una caída media del negocio en Andalucía de un 20% en
relación a 2019, último año prepandemia. Además, aunque el mercado laboral ha repuntado
en julio (último dato oficial disponible), el sector sigue teniendo un destacado volumen de
trabajadores en ERTE que se reducirá en cuanto los establecimientos abran más horas.

En este sentido, entre junio y julio se ha reducido el número general de personas en ERTE
en Andalucía un 22,7%, y la previsión es que en agosto se registre un nuevo descenso. Pero
es imprescindible darle continuidad a esta progresión en septiembre y octubre para que la
hostelería aporte todo su potencial a la economía andaluza, tras más de un año y medio con
guarismos negativos en conceptos clave como empleo, facturación y actividad empresarial.

80% de la población diana ya inmunizada

El presidente de la patronal andaluza, Javier Frutos, ha subrayado que la hostelería ha sido
un sector comprometido desde el primer momento con las medidas sanitarias e higiénicas.
No en vano, el sector ha mantenido durante la primavera y lo que va de verano una actitud
constructiva y leal, a pesar de que del plan de desescalada anunciado por la Junta de Andalucía  el pasado 6 de mayo, que constaba de tres fases y que debería haber concluido a finales de          junio, ni siquiera ha pasado de la primera de ellas, llamada de Estabilización.

En este sentido, los últimos datos oficiales de la Consejería de Salud de la Junta de
Andalucía establecen que el 80% de la población diana (mayores de 12 años) ya tiene la
pauta completa de vacunación en Andalucía; y con al menos una dosis, este porcentaje
asciende al 87,9% de dicha población. Por tanto, las restricciones a la actividad económica y
a la social en general no pueden ya ser las mismas que se han venido aplicando durante los
últimos meses, especialmente en un sector que ha sido el más perjudicado de todos.

Las previsiones de la Junta de Andalucía son alcanzar el 90% de la población totalmente
inmunizada a finales de septiembre (toda salvo los menores de 12 años); y en lo que se
refiere a la situación hospitalaria, la región está por debajo de la media nacional en
ocupación de camas por covid. Además, ha salido hoy lunes de la situación de riesgo
extremo, según los últimos datos de la Consejería de Salud.

Con estos datos y previsiones, y con la actual tendencia claramente descendente en
contagios e incidencia, no tiene sentido mantener medidas que sin embargo sí pueden
comprometer gravemente al sector de la hostelería. Finalizado agosto, un mantenimiento de
restricciones impedirá que la temporada alta se amplíe a septiembre y octubre para impulsar
la actividad empresarial, aún con un número alto de trabajadores en ERTE.

Frutos ha añadido que esta desescalada que plantea Hostelería de Andalucía daría
continuidad a la reducción histórica del paro en julio (último dato oficial disponible) en 69.159
personas, un descenso anual del 13,5%, según datos del Ministerio de Trabajo y Economía
Social; la mayor bajada en números absolutos desde que se estudia la serie (1978).

“En todo este tiempo, la hostelería ha demostrado su compromiso con las medidas, aun a
sabiendas de que suponían un evidente perjuicio económico, empresarial y laboral; pero
ahora entiende que ya no tiene sentido proseguir con restricciones que no se corresponden
con la situación de la pandemia, tras el peor año y medio de la historia”, ha insistido Frutos.

Por este motivo, la Federación sostiene que estas medidas deben cesar en el sector de la
hostelería para avanzar y dejar atrás un tiempo cuyas implicaciones económicas y sociales
van mucho más allá de la prioritaria situación sanitaria que, gracias a la vacunación y a la
responsabilidad de trabajadores, empresarios y clientes, empieza a quedar atrás.

Reducción de negocio en las provincias

Un factor sobresale en el análisis de la actividad empresarial hostelera desde el final de la
primavera y en lo que llevamos de verano: la diferencia entre el interior y la costa. Aunque la
media de descenso de facturación en relación a julio y agosto de 2019 es de un 20%, en las
provincias de interior este porcentaje ha sido más acusado y en las de costa, menos. Incluso
se ha registrado esta circunstancia en diferentes zonas dentro de una misma provincia.

El protagonismo del mercado nacional y la progresiva apertura de establecimientos de
alojamiento con la mejora sanitaria han caracterizado asimismo el negocio de la hostelería
en Andalucía, comunidad que ha sido la más demandada en España y que se ha visto
beneficiada ya entrado el verano por la relajación de las recomendaciones de viaje por parte
de los principales países emisores de turismo al país.

Otra circunstancia que se ha dado en todas las provincias ha sido un incremento de la
facturación en relación a 2020, aunque era algo esperado porque el año pasado quedaba
muy cerca el confinamiento total, apenas hubo turismo y la demanda interna no fue tan
elevada como lo ha sido en lo que va de verano.

Por último, hay que destacar que en destinos de interior, las limitaciones horarias han sido
especialmente lesivas porque el calor concentraba la demanda de hostelería en las últimas
horas del día, que es precisamente cuando menos tiempo ha habido para trabajar.